La crisis migratoria en Europa

Estos últimos años Europa ha vivido una autentica crisis por la masiva llegada de refugiados y grandes contingentes de migrantes en general. El número de refugiados estimado llegado a la Unión Europea es de unos cinco millones entre 2011 y 2017, siendo el año 2015 el más complicado de toda la crisis con un millón trescientos mil refugiados, un autentico desbordamiento ilustrado por innumerables y dramáticas imágenes como las de los refugiados ocupando la estación de Keleti en Budapest que vimos entonces.

Los migrantes a los que se acoge con categoría de refugiados proceden mayoritariamente de países en conflicto en Oriente Medio, principalmente de Siria, así como de otros países asiáticos como Afganistan o Iraq, son migrantes por razones políticas; por otro lado una parte menos numerosa, pero también importante, procede del África subsahariana es de raza negra y mezcla a los inmigrantes económicos con los políticos, algunos de sus lugares de procedencia son Senegal, Mali, Burkina Faso o Nigeria.

En estos momentos la inmigración de la población procedente de Siria y Asia en general está remitiendo, tanto por las medidas de la Unión Europea para que Turquía los retenga como por el mismo final de la guerra. Respecto a la llegada de subsaharianos, aunque los dramáticos rescates marinos que protagonizan son una de las imágenes de estas migraciones, es numéricamente menor dentro de todo el proceso.

Europa tiene en sus fronteras ya importantes contingentes de población inmigrante. En estos momentos, aunque difiere por países, el porcentaje de población inmigrante dentro de la Unión, en los países occidentales de continente supera el 10 por ciento en la mayor parte de los casos ( Gran Bretaña, Alemania o España por ejemplo). En muchos casos es procedente de antiguas colonias, como la que hay en Francia, Gran Bretaña o España, o llega de países que se han integrado recientemente en la Unión como Rumanía, Bulgaria o Polonia. Aunque son porcentajes de relevancia dentro de la población de acogida, llegaron con referencias culturales europeas, de manera progresiva, además posteriormente algunos de ellos pasaron a ser comunitarios, pero sobre todo llegaron muchos de ellos en una época de crecimiento económico y como se dice “a ocupar los trabajos que los del país no querían”. No obstante, y a pesar de todo ello, ha habido numerosos roces, tensiones e incluso disturbios en barrios de las periferias de las ciudades europeas.

Sin embargo esta crisis ha sido diferente. La llegada ha sido masiva por las características del conflicto en Siria que ha convertido el éxodo en un fenómeno especialmentemasivo e improvisado. Pero lo que ha traído tensión al proceso ha sido el rechazo por parte de amplios sectores de la población europea. Los años de la crisis y los recortes han dejado un trasfondo de preocupación y pesimismo, de miedo al futuro. Los trabajadores ven ahora a los migrantes como aquellos que vienen a disputarles el uso de los servicios públicos. Aunque la llegada de inmigrantes es un factor novedoso con respecto a otras épocas, se puede asociar al rechazo a los gruposdiferentes, como los judíos,y puede traerlas mismas consecuencias, como ha sucedido históricamente. Estos fenómenos están alentados por el auge de los partidos populistas y líderes del pueblo, que dado el grado de evolución de nuestras sociedades es la puerta de los partidos fascistas y de ultraderecha.

Es evidente que los fenómenos que estamos viendo solo alcanzarán una solución de la mano de la vuelta a la prosperidad. Mientras no logremos revertir la pobreza ni el estancamiento económico no estaremos en condiciones de acallar las voces de los que llaman al odio. La crisis de las migraciones y el auge de los populismos son el fenómeno político social más importante en Europa en esta década. Angela Merkel, la líder europea de estos tiempos, ha tratado de hacer frente al problema adoptando las propuestas más pragmáticas dentro de los dirigentes europeos sin embargo está desbordada por el auge electoral de los populismos y probablemente termine por ser una víctima más de la catarsis que estamos viviendo. La crisis de las migraciones está configurando una nueva Europa.

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La Guerra Civil siria y sus consecuencias

En estos días del verano de 2018 estamos presenciando el final de la Guerra Civil de Siria que se ha prolongado con gran crudeza durante los últimos siete años, y a la que en algún momento hemos dedicado atención en este blog. El gobierno de Bashar Al Assad está próximo a alzarse con la victoria tras la conquista de la ciudad de Daraa en el sur del país, uno de los lugares donde estalló la rebelión contra el gobierno.

La Guerra Civil había sido una de las secuelas de la primavera árabe que ya había sacudido a Túnez, Libia, y Egipto provocando cambios de importancia en las estructuras políticas de estos países. En elcaso de Siria el conflicto se convirtió en una lucha con un trasfondo religioso delos sunnitas, el grupo mayoritario en el país pero marginado del gobierno, contra los chiitas que controlan en gobierno y el ejercito apoyándose en otras minorías como los cristianos. Los rebeldes recibieron apoyo de Arabia Saudita y de Estados Unidos alcanzado el conflicto una gran trascendencia para la geopolítica de la región. Se buscaba convertir a Siria en un aliado del bloque occidental frente a las tradicionales alianzas sirias que eran Rusia e Irán.

Una de las características de los rebeldes, y causa indudable de su derrota, ha sido la división en varias facciones que no estaban coordinadas entre si; entre ellas estaba la propia Al Qaeda. Por otro lado los apoyos otorgados por los sauditas y el desorden general de la región terminaron por dar lugar a la proclamación del Estado Islámico y el Califato en territorios de Siria e Iraq que tuvo lugar en 2014, convirtiendo la Guerra Civil en una guerra de todos contra todos. Fueron precisamente las actuaciones del Estado Islámico en la zona de guerra, acompañadas por una riada de atentados en países occidentales, las que precipitaron la intervención multinacional tanto de países occidentales entre los que destacó Francia, atacada por los terroristas, como de Rusia o Irán. Enfrentado al mundo el Estado Islámico ha tenido un declive imparable durante estos últimos tres años; en la actualidad apenas controla pequeños enclaves en Siria. Rusia por su parte a la par que se empleaba militarmente contra el autoproclamado califato, ha ido en los combates más allá y también ha actuado contra los rebeldes sirios aprovechando la guerra de todos contra todos. Esta actuación ha sido decisiva para la consolidación del gobierno de Al Assad.

Otro factor determinante en la evolución de la Guerra Civil es el diferente papel que los Estados Unidos han jugado en la misma a lo largo del dilatado conflicto. La potencia americana que había dado alas a los rebeldes sirios durante el mandato del presidente Obama ha cambiado su política en la zona, la actual administración del presidente Trump ha abandonado la política intervencionista de sus predecesores en Oriente Medio y ha dejado el campo abierto a los rusos en el conflicto para apoyar a su histórico aliado.

La finalización del la guerra en Siria deja un nuevo panorama geopolítico en la zona. Por un lado se consolida el llamado Eje Chiita, formado por Irán, Irak y Siria, al que se aproxima Qatar y al que está ligado Hezbolá en el Líbano. Este eje ha salido victorioso en la guerra y mantiene su tensión con las monarquías sunnitas del Golfo Pérsico lideradas por Arabia Saudita. Por otro lado se aprecia un reposicionamiento de Turquía dentro del contexto internacional. Turquía sigue siendo miembro de la OTAN y aliado de los Estados Unidos, pero si bien es claramente contrario alrégimen sirio y es un país musulmán mayoritariamente sunnita, se está acercando a Rusia e Irán. Las negociaciones de Astaná para establecer una paz en Siria de las que han estado ausentes los Estados Unidos y laUnión Europea y en las que la iniciativa y el protagonismo han sido de Rusia, Irán y Turquía están facilitando una mejora de las relaciones entre los tres países vecinos, algo sorprendente considerando las históricas rivalidades que han tenido entre ellos. Finalmente, del mismo modo que la invasión de Iraq facilitó la aparición de una entidad política kurda en el norte del país, la Guerra Civil siria ha permitido la formación de otra república autónoma kurda en territorio sirio. El problema kurdo, que es otro de los temas pendientes históricamente en la zona, puede tener un nuevo recorrido con la aparición de estos nuevos estados cuasi independientes.

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Gran Bretaña del “espléndido aislamiento” al brexit

 

El 16 de Junio de 2016 se celebró en Gran Bretaña el referéndum por el que una mayoría de los habitantes de ese país aprobaron su salida de la Unión Europea. Entre las razones que explican este resultado se han apuntado varias circunstancias. Por un lado, el deseo de alejarse de una Unión de grandes dimensiones muy diferente de aquella en la que entraron en 1973, donde el peso y la influencia política de Alemania cada vez es mayor y que últimamente parece concentrar su expansión e interesesen la península balcánica. Por otro, la libertad de movimientos de la población en la Unión está provocando la llegada de un número mayor de extranjeros a las Islas Británicas creando tensiones con los residentes. Las zonas que votaron a favor de mantenerse en la Unión Europea, la opción perdedora, fueron la ciudad de Londres, Escocia e Irlanda del Norte, en el resto ganaron los partidarios de salirse de la Unión Europea.

De un plumazo los británicos dejaron atrás ese día su historia centenaria y decidieron retornar a aquel “espléndido aislamiento” que caracterizó su política exterior en los años finales del siglo XIX, una políticaque ahora parecen querer recuperar

El Imperio británico se creó y desarrolló en una larga etapa de casi dos siglos de duración que comienza con la Revolución Gloriosa de 1688, el momento en el que Inglaterra consolida su sistema político, que en gran medida es el mismo que tiene en estos momentos. Durante ese largo periodo Gran Bretaña participó activamente en la mayor parte de los conflictos europeos, incluso con un papel protagonista como en el caso de las Guerras Napoleónicas o la Guerra de Crimea contra Rusia.

El “espléndido aislamiento” es una consecuencia de la decadencia de Gran Bretaña como potencia industrial, claramente rebasada por Estados Unidos y Alemania. El deseo de promover la“pax británica” entonces era el resultado de hacer de la necesidad virtud a fin de poder consolidar sus posesiones.

Sin embargo tras la decisiva participación de Gran Bretaña en las dos Guerras Mundiales y en el mundo de la Guerra Fría, incluida su entrada en las instituciones europeas, el aislamiento parecía ser un breve paréntesis en su historia. La pérdida del Imperio en la segunda mitad del siglo XX no significó un auge de las ideas aislacionistas, en todo caso entre sus élites nunca se dejó de lado del todo este enfoque de la política exterior. En la década de 1930 una parte importante del partido conservador británico pretendió desentenderse de la política europea y estaba dispuesta a dejar que la Alemania de Hitler se fuera apoderando de un país europeo tras otro, parecían aceptar que los alemanes tuvieran manos libres en elcontinente para conservar su imperio. En este caso la personalidad de Winston Churchill evitó que este planteamiento llegara a convertirse en una paz por separado de irreparables consecuencias para la Europa de entonces.

La ideología aislacionista se ha mantenido principalmente en el seno del partido Conservador o Tory, y se conoce como el grupo euroescéptico. Margaret Thatcher la histórica primera ministra de la década de los ochenta jugó un papel decisivo para tener controlados a los euroescépticos de su partido, logrando renegociar la relación de Gran Bretaña con las instituciones europeas, y obteniendo acuerdos exitosos como el del famoso “cheque británico” por el que recuperaban parte de sus contribuciones a la Comunidades Europeas.

Sin embargo en estos últimos años se ha producido un gran cambio que ha alterado el panorama. El euroescepticismo que tradicionalmente estaba presente en las élites del país integrantes del partido conservador y que representa toda una línea de pensamiento de ondas raíces históricas, se ha extendido entre una mayoría de votantes, por lo tanto lo ha hecho entre las clases sociales más bajas. El auge del populismo, uno de los hitos del pensamiento de los últimos diez años, ha sido el factor que lo ha posibilitado.El empobrecimiento y la falta de expectativas han facilitado la transformación de la ideología aislacionista, que no está exenta de veleidades imperiales siempre de la mano de Estados Unidos. El trasfondo sigue siendo el mismo que el del “espléndido aislamiento”, en aquel momento la clase alta, perteneciente al partido conservador, temía la perdida del Imperio y que ello afectara a sus intereses económicosAhora son las clases populares las que reaccionan al deterioro económico.

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Conflicto en el Cáucaso

La región de Transcaucasia está bien definida desde el punto de vista geográfico. Está situada al sur de la Cordillera del Cáucaso y flanqueada por los mares Negro y Caspio; se encuentra en los límites de Asia con Europa y es una auténtica encrucijada de civilizaciones. En ella encontramos tres pequeños países: Georgia, Armenia y Azerbaiyán, de reciente independencia y fronteras aún no consolidadas.

La región ha estado sometida a invasiones y dominada por imperios a lo largo de los siglos que fueron dejando su influencia. Georgia y Armenia se encuentran entre las primeras zonas del mundo en cristianizarse. Pertenecen al mundo cristiano ortodoxo aunque desde el punto de vista religioso son independientes de la Iglesia Griega. Han mantenido su religión frente la invasión del Califato de Bagdad, a los mongoles y al Imperio Otomano. Azerbaiyán es diferente en sus orígenes a los otros dos, los azeríes son un pueblo túrquico, asentado a partir del siglo XI y musulmanes, por lo tanto aun cuando tienen un alto grado de secularización, pertenecen claramente a la sociedad musulmana.

En los años finales del siglo XVIII comenzó una permanente injerencia rusa en el Cáucaso que culmina con anexión por parte del imperio de los zares de toda la región de Transcaucasia, incorporando un estado georgiano independiente y territorios del Impero Persa principalmente entre 1800 y 1813. Los años siguientes culminará sus conquistas a costa también del Imperio Turco hasta configurar la región del Cáucaso Ruso. Como consecuencia de la Revolución Rusa en 1918 los tres estados se independizaron, incluso de forma colaborativa. Sin embargo sus aspiraciones no fueron tenidas en cuenta por la Conferencia de Paz de París de 1919 demasiado preocupada por las nuevas fronteras de Europa Central y entre los dos y tres años siguientes fueron incorporados al nuevo Estado Bolchevique como Repúblicas Soviéticas.

El siguiente gran reto de los tres países de la región se produce con la desintegración de la Unión Soviética, que les llevará a proclamar su independencia entre los últimos días de 1990 y agosto de 1991. En 1988 ya habían comenzado las tensiones entorno al enclave de Nagorno Karabag, habitado por armenios pero situado dentro de Acerbaiyán. La guerra iniciada por los habitantes del enclave terminó convirtiéndose en una guerra entre Armenia y Acerbaiyán cuando ambos países ya eran independientes. La victoria Armenia ha supuesto la creación de la República de Nagorno Karabag un estado sin apenas reconocimiento internacional, mientras que Armenia ha asumido el control militar del territorio que rodea al enclave para que este deje de serlo. Aunque se trate de un conflicto olvidado en 2016 tuvo un recrudecimiento, una guerra que duró cuatro días y ocasionó 200 muertos dejando las cosas como estaban. Por su parte Georgia también se ha enfrentado a graves problemas fronterizos que han disminuido su territorio. Las regiones de Abjasia y Ossetia del Sur iniciaron un proceso de independencia de Georgia cuando este país puso en marcha la suya. En Abjasia la población era mayoritariamente georgiana mientras que en Ossetia los georgianos eran una minoría significativa; sin embargo debido a los procesos de limpieza étnica prácticamente han desaparecido de los dos territorios. Los enfrentamientos bélicos de las últimas décadas tuvieron como punto de inflexión la breve Guerra de Ossetia del Sur de 2008, en la que el conflicto se extendió por los dos territorios que contaron con ayuda Rusa frente a los intentos de Georgia de incorporarlos a su territorio. Con el alto el fuego llegó el reconocimiento Ruso de la independencia de los dos pequeños territorios, algún otro estado del mundo también ha reconocido esta independencia unilateral.

La aparición de estos estados sin apenas reconocimiento internacional convierte las fronteras internacionales en una ficción. Por otro lado, al aparecer estos territorios no reconocidos se crean áreas dentro de los países con problemas de marginalidad y exclusión con un acceso más complejo desde otras partes del mundo, son áreas más deprimidas que los territorios de su alrededor, que sus antiguos vecinos y ahora enemigos. Este problema es también una posible fuente de futuros conflictos. El Cáucaso es una de las zonas del mundo con una mayor concentración de estados independizados sin reconocer. Los conflictos son inherentes a su situación estratégica, o quizá precisamente por ello han aparecido tantos territorios autoindependizados.

El conflicto de Nagorno Karabag es más regional, sin embargo los problemas de Georgia están ligados a la ristra de conflictos existentes en algunas de las antiguas repúblicas integrantes de la Unión Soviética, ahora estados independientes, como los que hay en Ucrania, donde se ha librado una guerra recientemente, o Moldavia, un caso escasamente conocido en su frontera con Ucrania, ocasionado por territorios que reclaman su independencia. La tendencia de las repúblicas como Ucrania o Georgia de acercarse a occidente motiva la actuación rusa que alienta la independencia de estos pequeños territorios fronterizos y no excluye la intervención militar más o menos encubierta en los mismos. Son episodios de una autentica guerra por las áreas de influencia del antiguo Imperio Soviético que se libra como una partida de ajedrez entre la Rusia de Putin y occidente.

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Cataluña y España

   

   España se encuentra inmersa en una grave crisis política desde hace varios años. En estos momentos los acontecimientos que se están viviendo en Cataluña convierten a esta comunidad autónoma en el epicentro de una nueva fase más crítica dentro de un proceso de debilitamiento general del sistema político español. El punto de partida de esta situación se encuentra en la crisis de la deuda que comenzó en 2010 y alcanzó su momento crítico en 2012 cuando España estuvo a punto de ser intervenida y se vio obligada solicitar ayudas a la Unión Europea para posibilitar el rescate de la banca, mayoritariamente de las antiguas cajas de ahorros. Un año antes de esta intervención en las principales plazas de las ciudades españolas tuvo su desarrollo el movimiento del “15 M”, que criticaba abiertamente el sistema político y achacaba gran parte de las culpas a los partidos tradicionales; lo que se convirtió en una consecuencia social de la crisis.

   Las tensiones terminaron por afectar al sistema político, en concreto a los propios partidos políticos. En el congreso entraron con fuerza dos nuevas formaciones, Ciudadanos y Podemos, que debilitaban el papel de las tradicionales, Populares y Socialistas, convirtiendo la formación de gobiernos y el establecimiento de mayorías en el parlamento en un proceso largo y complejo.

   Mientras el sistema de partidos entraba en crisis el conflicto en Cataluña ha empezado a alcanzar una mayor dimensión hasta llevar al Estado también a una de las mayores crisis, sino la mayor, desde la aprobación de la constitución en 1978. Entre los años 2011 y 2012 comenzó a gestarse el movimiento independentista que estamos viviendo; un nacimiento paralelo a la aparición del movimiento del 15 M, una de cuyas manifestaciones fue la constitución de la Asamblea Nacional Catalana en 2012. Precisamente este último año tiene lugar la primera de la Diadas multitudinarias, se estimó en más de 600.000 asistentes, que han venido celebrándose desde entonces.

   El independentismo se convirtió desde ese momento en la bandera de los gobiernos de la Generalitat que Artur Mas presidía desde 2010, iniciándose un autentico pulso con el gobierno español. El partido de Artur Mas, Convergencia Democrática de Cataluña, evolucionó de un nacionalismo moderado a la abierta reivindicación de la independencia, en ello tuvieron el apoyo de Esquerra Republicana de Cataluña que ya se había identificado con en independentismo unos años antes. La reivindicación independentista pasó a ser el principal argumento político en Cataluña planteado a través de la exigencia al Estado de un referéndum que permitiera acceder a la ansiada independencia. El referéndum por la independencia de Escocia, autorizado por Gran Bretaña, y celebrado en 2014 parecía mostrar el camino a los independentistas catalanes. Ante la negativa del Estado Español en noviembre de 2014 se realizó una movilización con apariencia de referéndum de autodeterminación. El fracaso de esta actuación condujo a unas nuevas elecciones autonómicas en 2015, planteadas como plebiscitarias, en las que los partidarios de la independencia obtuvieron una mayoría de escaños en el parlamento autonómico catalán, aunque un porcentaje de votos inferior a la mitad. Se formó un nuevo gobierno de la Generalitat presidido por Carles Puigdemont con consejeros de Junts pel Sí, una coalición entre los antiguos convergentes y los republicanos, ahora decididos a alcanzar la independencia. La lucha de los catalanes por el ansiado referéndum con el gobierno de la nación que lo rechaza ha llevado a un nuevo proceso participativo el 1 de Octubre de este año de 2017, sin validez como referéndum, e idéntico al de 2014, que aboca a los independentistas en coherencia con su discurso de los últimos años a una declaración unilateral o a reiniciar un nuevo ciclo electoral.

   Las llamadas al dialogo son un brindis al sol, puesto que la postura de la Generalitat no tiene encaje en el marco legal español. No es posible un acuerdo que satisfaga a ambas partes. La aparentemente inocua petición de un referéndum implica convertir a Cataluña en un cuerpo electoral soberano y por lo tanto significa otorgar la independencia en realidad. Una vez permitido el referéndum, aunque saliera el no, este siempre se puede repetir en el futuro hasta obtener la deseada respuesta afirmativa puesto que ya existe un precedente y está reconocido el cuerpo electoral. Todo parece indicar que en los días anteriores al 1 de Octubre la Generalitat ha empezado a perder el control del proceso independentista, algo que trató de dirigir Artur Mas en su provecho; retornando la iniciativa a las masas y asociaciones sociales de donde salió en el ya lejano 2012, haciendo más imprevisibles los acontecimientos futuros.

   Mientras, en Cataluña existen millones de personas que quieren permanecer en España, se sienten preocupadas y consideran que sus derechos pueden no estar defendidos en un Estado Catalan Independiente. La crisis mayor que atraviesa nuestro país en las últimas décadas y que nos retrotrae a los dramáticos años de la Guerra Civil está es su momento álgido a la hora de escribir estas palabras. No se puede presentar aislada de los acontecimientos de los últimos años y puede que aún tenga más episodios en los próximos.

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La descomposición de la Sociedad Islámica

 

   La Sociedad Islámica es una de las grandes civilizaciones de la historia de la humanidad y en la actualidad es una de las que aún tiene presencia en el panorama de las sociedades mundiales. Resulta evidente que en el momento actual atraviesa por unos tiempos convulsos. Varios países musulmanes atraviesan en estos momentos por graves conflictos internos y se encuadran en la categoría de los llamados Estados fallidos. En ellos la violencia se ha extendido y los gobiernos no tienen el control sobre amplias zonas de territorio, hay varios gobiernos o están en una abierta guerra civil. Son los casos de países como Afganistán, Iraq, Libia, Yemen, Somalia o Siria, en este último el conflicto está siendo especialmente grave y prolongado.

   En la Sociedad Islámica existen históricas diferencias tribales dentro de los árabes y étnicas de los árabes con los turcos y los persas o con grupos como los kurdos. Estas tensiones nunca han dejado de existir. Además en estos momentos está alcanzando especial virulencia el conflicto religioso interno, también de ondas raíces, entre sunnies y chiies, agravado por la extensión entre los primeros del wahabismo, una versión especialmente radical y extrema de la doctrina islámica. A todos estos factores se añade una autentica explosión demográfica que ha llenado los países musulmanes de grandes masas de jóvenes, muchos de ellos desempleados en los que están calando las doctrinas extremistas y el rechazo a occidente, considerado como el causante de muchos de los males.

   Todo ello configura a la Sociedad Islámica como una sociedad en descomposición. Numerosas estructuras estatales no están funcionando de manera adecuada, mientras que algunos países se mantienen estables gracias a los beneficios del petróleo. Otros países deben la estabilidad a su tradición estatal, como Irán o Turquía. La violencia se ha convertido en un elemento consustancial a esta descomposición, se ha extendido por varios países y también afecta a Europa, tanto como consecuencia de acoger en su territorio amplias minorías de población procedente de estos países, que en algunos casos se ha radicalizado, como por el resentimiento que existe hacia occidente.

   La debilidad de las estructuras estatales en el mundo musulmán que han llevado a la aparición de los Estados fallidos es un proceso histórico. Desde el siglo XIV la principal institución política del mundo musulmán era el Imperio Turco, una entidad cuya evolución política estaba más ligada al mundo europeo. Sin embargo el Imperio Turco había entrado ya en el siglo XVIII en una etapa de decadencia, de hecho los otros estados europeos consideraran a los otomanos como “hombre enfermo de Europa”. La debilidad turca propició la presencia colonial europea en la Sociedad Islámica a partir del siglo XIX, primero en Argelia, Túnez y Egipto y continuó con la definitiva desaparición del Imperio Turco tras la Primera Guerra Mundial, cuando franceses y británicos se repartieron los territorios árabes controlados por los otomanos, creando protectorados en Iraq, Siria y Palestina, faltando a la promesa hecha a los líderes árabes durante la Guerra.

   Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, y con la mayoría de los países musulmanes convertidos en Estados independientes, llegó el complejo y aún no finalizado conflicto árabe-israelí, que ha servido sobre todo mostrar la ineficacia de las estructuras estatales de la Sociedad Islámica y su falta de coordinación frente a un enemigo común. El estado nación, una estructura creada en Europa a lo largo de siglos, se ha establecido en la Sociedad Islámica sin tener en cuenta sus diferencias frente a la europea; sin embargo tenia la ventaja para los países occidentales de facilitar la conexión con los líderes de los nuevos estados sobre los que se podía influir políticamente.

   La Sociedad Islámica ha entrado en una etapa especialmente conflictiva hace unos cuarenta años cuando tuvo lugar la caída del Sha del Iran, con la instauración de una República Islámica en este país en 1979, y la invasión soviética de Afganistán en ese mismo año. El primero de los acontecimientos ha servido para agudizar el enfrentamiento histórico entre chiies y sunnies. Es un problema para los países musulmanes con presencia de ambos grupos como Iraq o Siria, por las tensiones religiosas que acarrea. El segundo acontecimiento inició un intervencionismo militar directo en el mundo musulmán en el que los países occidentales han tenido un gran protagonismo y que aún continua.

   A partir de los atentados del 11 de Septiembre de 2001 sobre las Torres Gemelas el intervencionismo occidental sobre la Sociedad Islámica ha tenido tal importancia que parecía buscar un nuevo orden mundial, aunque, pasados unos años, tras los resultados cosechados se pueda considerar como completamente fracasado. Dos países invadidos, Afganistan e Iraq, continúan sumidos en graves conflictos mientras que las dos rebeliones incitadas en Siria y Libia se mantienen como guerras civiles no finalizadas. Instalado en la inestabilidad creada ha surgido el Estado Islámico, el desafío mayor de la violencia musulmana de las últimas décadas que ha consolidado la ocupación de un territorio propio abarcando parte de Siria e Iraq.

   En un contexto de violencia generalizada y desintegración de las estructuras estatales la Sociedad Islámica se enfrenta a unos tiempos turbulentos que amenazan con destruirla tal y como la hemos conocido hasta ahora.

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Viviendo con Stalin

 

Recientemente ha visto la luz versión en castellano del libro publicado en 2015 por la conocida historiadora de la Rusia Soviética Sheila Fitzpatrick sobre los colaboradores más próximos de Stalin titulado El equipo de Stalin. La obra es una interesante retrospectiva de todo el periodo de gobierno de Stalin narrada desde el punto de vista de la actuación y relaciones con el líder de los principales colaboradores de Stalin, algunos de los cuales como Molotov o Jrushchov han alcanzado una relevancia histórica propia en el devenir del siglo XX, tanto por el papel que jugaron en la etapa estalinista como más allá incluso de sus cargos ministeriales.

El libro habla de las trayectorias de las personas más próximas al líder soviético. Aparte de los mencionados se encontraban otros más como: Kaganóvich, Mikoyan, Malenkov, Borosilov o el siniestro Beria que aparece relativamente humanizado. Los protagonistas son presentados como un grupo de trabajadores entregados y eficaces en las tareas de construir el Estado Soviético. Está bien explicado el contraste entre estos grises personajes con los brillantes y cosmopolitas intelectuales como Trotski depurados ya en los años veinte antes de los grandes procesos de la década posterior. Residentes varios de ellos en apartamentos en el Kremlim, eran acompañantes permanentes del líder y en este sentido es curioso como establece la evolución de la importancia de cada uno a través de la frecuencia con la que visitaban el despacho de Stalin. Pero también eran compañeros en la vida privada, son interesantes los relatos de esas interminables noches que empezaban con una película, continuaban en la cena y se prolongaban con veladas en las que el alcohol fluía en abundancia en la dacha de las afueras de Moscú.

Resulta evidente que el mayor problema que enfrentó el equipo de colaboradores fueron las purgas conocidas como Procesos de Moscú acontecidos en los años treinta, relatados en el libro con acierto pese a las dificultades del tema, y calificados por la autora claramente como juicios manipulados. Los dos miembros del equipo más implicados, aparte del propio Stalin, son Beria y Malenkov, aunque en el caso de este último solo se perfila su actuación. El resto tuvieron un grado mayor o menor de participación aunque no está claramente explicado, en todo caso vieron como a su alrededor desaparecían camaradas y militares acusados de los hechos más fantásticos imaginables. Quedará como una duda si les parecía bien todo aquello o decidieron imbuirse en la burbuja estalinista. En todo caso debido a su carácter gregario y al perfil personal oscuro apuntado anteriormente, parecían los indicados para aceptar las depuraciones. Molotov al hacer un balance de los grandes episodios del gobierno de Stalin sitúa los Procesos de Moscú, junto con la gran hambruna resultado de la colectivización forzosa en el campo en los años treinta, como los grandes errores o actuaciones negativas de todo el período, estas estarían compensadas por la industrialización del país y por supuesto por la decisiva victoria en la Segunda Guerra Mundial, que encumbró a la Unión Soviética como una gran potencia y fue especialmente importante dado que el zarismo había sucumbido debido a su derrota en la Primera Guerra.

No obstante, los Procesos de Moscú, aunque tienen un capítulo dedicado por entero quizá les correspondía una dimensión mayor, y esto es sin duda la crítica mayor que se puede hacer al libro de Fitzpatrick. Los Procesos, además de su importancia política por mostrar el lado más brutal del estalinismo, están en el origen del desenlace del relato que se nos presenta, pues es Jrushchov, aparentemente el menos implicado en las depuraciones, algo cuestionado por los otros miembros del equipo, el que pone en marcha la investigación de los mismos, toma el decisivo protagonismo en su divulgación y decide apartar del gobierno a los consideraros como más implicados y opuestos a sacar a la luz pública los crímenes y la consiguiente autocrítica, los denominados con un lenguaje aún estalinista como Grupo Antipartido (Molotov, Malenkov y Kaganóvich)

Mención aparte merece la desaparición de Beria. Como explica la autora los otros miembros del equipo sentían miedo de él por ser el dirigente de la policía política del régimen, posible poseedor de secretos de cada uno de ellos. Su eliminación, con un juicio rápido e igualmente rápida ejecución, fue una última gran actuación de estilo estalinista de aquellos que estaban deseosos de dejar el estalinismo. Jrushchov se sentía orgulloso de haber realizado una de las pocas transiciones de poder en Rusia sin víctimas; la depuración del Grupo Antipartido no fue violenta, en este proceso hay que excluir precisamente la actuación sobre Beria, considerado uno de los mayores responsables de las grandes purgas y un obstáculo para el discurrir de la nueva etapa.

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